ESTUDIO SOBRE SUICIDIOS POBLACIÓN GENERAL Y PENITENCIARIA
En este post resumo las conclusiones sobre los suicidios en la población general y en la penitenciaria, extraídas del "Estudio de suicidios y tentativas de suicidio en el ámbito penitenciario 2022-2023", realizado por la Central Penitenciaria de Observación de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias.
FACTORES DE RIESGO DEL SUICIDIO Y PERFIL SUICIDA EN LA POBLACIÓN GENERAL
Las causas que explican el suicidio son complejas, interactuando en muchos casos un conjunto de factores de riesgo (de personalidad, cognitivos, sociales, sanitarios, etc.). El reto en su prevención está en identificar a las personas más vulnerables y en qué circunstancias concretas pueden serlo.
Perfil de la persona suicida: varón, soltero, con intentos previos de suicidio, antecedentes de depresión y enfermedades crónicas.
Factores de riesgo:
- Autolesiones o intentos previos de suicidio.
- Presencia de trastornos mentales (factor con mayor poder predictivo), siendo los más frecuentes: la depresión, el abuso de sustancias, los trastornos psicóticos, los trastornos de personalidad (especialmente el límite) y los trastornos de ansiedad, especialmente en los casos de comorbilidad de varios de ellos.
- Factores psicológicos: como la desesperanza o la rigidez cognitiva.
- Factores físicos: como enfermedades crónicas o incapacitantes.
- Victimización en la infancia como consecuencia de abusos físicos, sexuales o psicológicos o experiencias adversas (como el divorcio o el fallecimiento de los progenitores).
- Factores contextuales o del entorno que se interrelacionan: como la historia familiar de suicidio (especialmente de un familiar en primer grado), la falta de apoyo social o los problemas económicos y laborales.
Existe un claro vínculo entre algunos factores de riesgo del suicidio como la salud mental (sobre todo la depresión y el consumo abusivo/dependiente de alcohol) o los intentos previos de suicidio, pero en ocasiones los suicidios también surgen en momentos de crisis personal en los que el individuo experimenta una ruptura interna que afecta a su capacidad para lidiar con eventos estresantes como pueden ser los problemas económicos, una ruptura de pareja, la muerte de una persona allegada o una enfermedad crónica. También el experimentar situaciones de conflicto, violencia, abuso o soledad.
FACTORES DE RIESGO DE SUICIDIO EN EL MEDIO PENITENCIARIO ESPAÑOL
Las investigaciones realizadas derivan en sucesivas Instrucciones de la Administración penitenciaria que regulan el Programa de Prevención de Suicidios en los establecimientos penitenciarios, cuyas variables particularmente consideradas son:
– Delitos contra las personas, contra la libertad sexual y en el ámbito de la violencia familiar.
– Delitos que hayan causado gran alarma social.
– La enfermedad mental.
– El abuso de sustancias.
– La historia previa, personal o familiar, de conductas suicidas y autolesiones.
– La situación de limitaciones regimentales contempladas en los artículos 72 y 75 del Reglamento Penitenciario.
– Las sanciones de aislamiento.
– Situaciones familiares o afectivas graves.
– Modificaciones en la situación de cumplimiento (comunicaciones con agentes judiciales o abogados), regresiones de grado, no autorización de permisos de salida, denegación de la libertad condicional, resoluciones de expulsión.
– Próxima excarcelación.
– Momentos de descenso de las actividades y periodos con menor presencia de personal.
En la población penitenciaria parecen replicarse los hallazgos más consolidados del ámbito internacional. Los factores de riesgo del suicidio son los siguientes (variables clínicas más potentes):
- El consumo abusivo o dependiente de sustancias,
- las patologías psiquiátricas (trastornos de personalidad, especialmente el límite; trastornos de tipo afectivo, en especial el depresivo y el bipolar; y trastornos de tipo ansioso),
- los intentos previos de suicidio,
- la historia familiar de tentativas o suicidios consumados,
- las experiencias traumáticas en la infancia (sobre todo los abusos).
A estos se añaden algunas variables del contexto penitenciario como:
- La existencia de incidentes regimentales,
- la condición de interno/a en situación de prisión preventiva,
- de índole penal, como la naturaleza del delito cometido (violento o no) y la consideración de reincidente versus primario,
- de índole sociodemográfica, como la edad.
RESULTADOS DEL ESTUDIO
Se estudiaron casos de fallecimiento por suicidio ocurridos en 2022 y 2023 en el ámbito penitenciario. Las características diferenciales entre suicidios consumados e intentados fueron las siguientes:
SUICIDIOS:
- Internos/as que mantenían relaciones conflictivas con sus familias de origen.
- No protagonizaron agresiones físicas.
- No tenían sanciones sin cancelar.
- Se encontraban en celda individual.
- En módulos de respeto.
- Sin historia previa de autolesiones.
- Sin problemática de drogas.
- Sin rasgos de impulsividad.
- Menos desencadenantes sociales.
TENTATIVAS DE SUICIDIO:
- No mantienen relaciones con su familia de origen.
- Protagonizan agresiones físicas.
- Tienen sanciones sin cancelar.
- Ocurren en las primeras horas de cierre nocturno.
- En celda compartida.
- Con historia antigua de autolesiones.
- Con problemática de drogas.
- Con rasgos de impulsividad.
- Más desencadenantes sociales.
El estudio distingue dos categorías de suicidios que requerirían intervenciones diferentes:
1. Desregulados: integran el clúster 1, objeto de elevado seguimiento por cuestiones relacionadas con el régimen penitenciario o con condiciones clínicas de relevancia. Se asemejan a los casos de tentativas de suicidio (con mayores niveles de inadaptación institucional y desajuste personal). Son los casos más monitorizados por la Institución y, por tanto, más fácilmente evitables.
2. Imprevisibles: integran el clúster 2, pasan inadvertidos y se percibe el suicidio como una conducta sorpresiva o poco predecible. Son suicidios impredecibles e inevitables, que escapan al control sistema y para los cuales las herramientas de evaluación de riesgo son poco sensibles.
Por tanto, la conducta suicida es un fenómeno extraordinariamente complejo, no es unidimensional, lo que supone que las intervenciones para la detección y prevención en los casos de alto riesgo sean especialmente diseñadas e implementadas.
La frontera entre suicidios consumados, intentados y las autolesiones sin intención suicida es muy borrosa: es difícil saber cuándo una conducta autolesiva tiene verdaderamente una intención instrumental o finalista en los casos en los que en los hechos intervienen múltiples variables y si se parte de atribuciones previas que puedan sesgar la toma de decisiones. Además, las altas tasas de supervivencia (las tasas de tentativas superan ampliamente las tasas de suicidios) constituyen un éxito del sistema.